CRECIENDO EN LUGARES HOSTILES
Todos nos vemos diariamente expuestos a situaciones que como
humanos no quisiéramos experimentar, el ser cristiano no nos
exonera de ello, no hay una oración para impedir los roces, los malos
entendidos. Jesús nos advierte que “En el mundo tendrán aflicciones” (Juan 16:33) un anuncio
que desde el inicio nos hacía ver que aun siendo conocedores de Dios tendríamos
que vernos envueltos en ello, pero que a diferencia del resto para nosotros
esos roces tendrían un propósito.
El lugar donde trabajas, tu familia, tus amigos o la propia
iglesia serán escenarios perfectos para poder crecer y solo de esa manera Dios
poder sacar lo mejor de nosotros. Cada situación es como una grada hacia lo que
Dios quiere, la clave es no desmayar, la iglesia no esta libre de ello,
recordemos que la iglesia es un hospital para enfermos no para gente sana,
encontraremos enfermedades de todo tipo que solo Dios puede sanar y por eso mismo estamos allí, mal carácter, altivez, orgullo, desigualdad, enojo,
hostilidad y una serie de situaciones que muy probablemente podrán desanimarte
y seguro encontrarás.
El problema no es lo que encuentres, el problema es no darte cuenta que para los que aman a Dios todo ayuda para bien. (Romanos 8:28)
"Cuando tienes un llamado de Dios, Él se encargará de formarte"
Personalmente he sido formado una y otra vez por Dios, podría decirte que lo que más busco como hijo de Dios es estar en paz con mis hermanos en la fe y con todos los de mi entorno, procurar la paz es algo que nos distingue al resto de la sociedad, es una cualidad, una carta de presentación del cielo en nuestras vidas. "Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9). Pero no me dejarás mentir que no siempre se pueden evitar los malos entendidos por mucho esfuerzo que le pongamos. ¿Por qué?
"Toda relación necesita madurar y crecer, no hay maduración ni crecimiento sin ser pulidos y ser confrontados a la transformación y amor de Dios"
Muchas personas se han alejado de la iglesia porque encontraron situaciones que los desanimaron y pensaron que al irse ese sentimiento se acabaría, interesantemente ese sentimiento los persigue a donde quiera que vayan y lo ven reflejado en el jefe, en el guardia de seguridad, en el conserje, en el licenciado, en el panadero, en el mesero, en la televisión, cualquier persona y situación porque lo que Dios quiere cambiar no es nuestro entorno sino nuestro interior, el cambio es de adentro hacia afuera y esa área nos perseguirá hasta que sea formada, cuando eres marcado por Dios con un propósito, lo eres para siempre.
"Cuando eres marcado por Dios, lo eres para siempre"
Cada situación difícil es un regalo maravilloso y una
oportunidad para crecer, seguramente en el momento no lo entenderás, pero sabes
en tu corazón que lo que debes hacer es avanzar y aceptar la formación, somos
hijos de Dios llamados a dar fruto, un fruto que seguirá creciendo por el resto
de los años, un fruto sin fecha de caducidad. Un fruto eterno para provecho de
los demás.
Dios nos ha llamado para ser participes de su obra, nos ha
equipado con su Espíritu Santo, nos ha dado dones, talentos, ha puesto imaginación,
creatividad y sueños que son una muestra de la importancia que tenemos de parte
de Dios, la obra es de Dios pero los instrumentos para ello somos nosotros. Dios
te ha llamado por lo tanto su formación está para ti.
16 No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a
ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así
el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. (Juan 15:16)
Aceptar la formación es avanzar, nadie dijo que crecer es delicioso,
crecer es doloroso pero muy necesario, cuando éramos niños queríamos ser adultos,
ahora que lo somos queremos ser niños, ¿por qué? Porque nos dimos cuenta que el
crecer se decía fácil, pero hemos experimentado que no lo es, es difícil, pero también nos dimos cuenta que es necesario. En tus peores momentos Dios
está contigo, el crecimiento no es matemático, el crecimiento es una decisión,
decide crecer, enfrentarte a las situaciones considerando que Dios nos ha dado
la victoria y no hay nada que se escape de su control.
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